martes, 1 de noviembre de 2011


Los propósitos son objetivos finalmente convertidos en metas. El propósito que tiene la educación, actualmente, es inculcar valores al alumno, así como trasmitir conocimientos, costumbres, enseñar los buenos usos de la urbanidad y cortesía. La educación favorece a la sociedad futura, aporta responsabilidad y beneficio. La escuela tiene la función de preparar a los niños de cara al futuro.
La finalidad de la educación es dar a todos sus alumnos una formación, que desarrolle sus capacidades individuales, infundir sabiduría, saber usar nuestros conocimientos y habilidades.  La finalidad educativa es cuando se alcanza los logros propuestos, es decir, el objetivo preestablecido.
Tanto el papel de la escuela como el del profesor enfrentan el reto de abrirse e introducir cambios en la organización del sistema educativo.
El papel del profesor cambia, con respecto años anteriores, no es solo el profesor el que habla en las clases, el que sigue un guion fijo, inquebrantable, sino que los alumnos también aportan ideas y proponen mejoras para del desarrollo de sus estudios y de la sociedad.  El profesor debe incorporar el tema de la marginación, diversidad, originalidad, etc. en su trabajo. Hoy en día el profesor es practico, convierte la información en conocimiento, permite que la información que quiere trasmitir se entienda, impulsa nuevas y variadas maneras de ejercer la docencia y aprovechar la creatividad de los alumnos. El ser profesor requiere tener responsabilidad, saber lo que hace y lo que trasmite, desarrollar capacidades, la creatividad, evitar el aprendizaje mecánico. Este nuevo  método de trasmisión facilita la información al alumnado, y este lo aprovecha en beneficio de su formación.
Como modelo enfrentado al que acabamos de exponer, se encuentra la educación años atrás, en la que existía una jerarquía permanente entre el docente y el alumnado, entre los alumnos mas aventajados y los desfavorecidos, en resumen la jerarquía permanecía en todo momento, además en las materias se daba un nivel de preferencia inminente donde en la cumbre se encontraban las letras y los números y en el último eslabón se encontraban las manualidades y la creatividad de los alumnos.
Esto es algo que se desea abolir en la educación del siglo XXI, una educación que se incline en la atención y la creatividad del alumnado.
Al contrario de la educación que se desea instruir en el futuro la tradicional reconoce al profesor como un dictador, como la mayor autoridad en el aula y eso precisamente es lo que denuncia el docente actual, es decir, intenta reformar ese modelo de instruir en el aula, pues los alumnos y alumnas deben de ser heterogenizados, cada uno de ellos/as poseen unas características que deben ser potenciadas en la escuela. Aquí es donde entra la función y las ganas del nuevo profesor, pues es fundamental en el aula pero también es importante que los niños/as participen en las clases y crean en ellos mismos para así poder crecerse tanto en su vida social como en su vida profesional ya que la vida en el colegio les marcará su vida.


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